Internacionales

Una situación extremadamente delicada en el país

Venezuela
Con Falcao: Así será la titular de Colombia frente a Chile

La situación que vivimos los dominicanos, sobre todo en las últimas semanas, podría ser el detonante de algo impensable, si tomamos como colofón la muy socorrida historia de los sucesos de aquel abril de 84.     Un Congreso Nacional ocupado por tropas policiales y militares especializados en asuntos de guerra o guerrilla urbana, un importante segmento de la población, sobre todo de los sectores de la oposición y otro no de tan la oposición, como es el caso de los peledeistas disgustados con el Presidente Danilo y su tendencia morada.     Una lluvia de acusaciones y contra acusaciones en contra de ciertas acciones que de acuerdo a las informaciones que dan algunos medios nacionales, en contra de un sistema que al parecer ha roto algunos esquemas éticos en su manejo frente a temas que son de trascendental importancia para el futuro inmediato, así como las decisiones tomadas por el Magistrado Juez de la Suprema Corte de Justicia, Francisco  Ortega Polanco, son de las cosas que como país nos mantienen en una especie de gelatina emocional, lo que en términos politológico podría resultar muy peligroso, repetimos, pero muy peligroso frente a una población que veo que está llegando a su máximo punto de ebullición.     Los estrategas del gobierno así como los sectores opinantes pro Partido de la Liberación Dominicana (PLD) a través de las diferentes tribunas comunicacionales, deben cuanto antes buscarle una rápida salida, pero en términos creíble a la población, sobre los diferentes temas planteados por sectores opuestos al gobierno, sobre denuncias que quiérase o no están exacerbando cada minuto que pasa a una población que atónita observa el desarrollo de una película, que me sospecho no tendrá nada que envidiarle a los filmes de Hollywood, de esos que protagonizan grandes estrellas como Vin Diésel o Chuck Norris, solo por citar dos ejemplos.     El panorama luce difícil, caldeado, pesimista para el futuro inmediato; no vemos acciones tendentes para que por lo menos la población salga de este encierro emocional en el que se encuentra posesionada como consecuencia de todo un maremoto de denuncias que al parecer se han salido del blindaje aquel que nos decían los titulares pasados y que por un tiempo todos creímos.     El Presidente Danilo Medina debe hablar, debe como máximo representante de la sociedad dominicana dirigirse a la nación y llevar algún tipo de consuelo a través de un discurso bien estructurado y con optimismo para que por lo menos algo de lo que nos sospechamos como estudioso de la realidad política- social del país, por lo menos tienda a disolverse un poco y así las aguas puedan volver a su nivel, o de lo contrario, repetimos, y aunque nos acusen de tremendista o apocalíptico, un día de estos podríamos despertar con un escenario muy parecido al que viven otras nacionales vecinas del continente.