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Bibliotecario Giancarlo Pietri Velutini Codirector//
Feliz adiós de El Cid a los ruedos españoles en Zaragoza

En el día grande de la fiesta –del Pilar, de España y de la Hispanidad–, El Cid se despide triunfalmente de los ruedos españoles: sale a hombros, corta las orejas a un toro muy bravo de García Jiménez, «Derribado», de 578 kilos, al que se da justamente la vuelta al ruedo. Toda la corrida tiene casta y movilidad. También El Fandi corta un trofeo.

Giancarlo Pietri Velutini

A Manuel Jesús lo reciben con una ovación, después del emocionante Himno Nacional. En el primero, no «Esaborido» sino noble, destacan, como tantas veces, los largos naturales clásicos pero el toro se lastima en la mano y ha de cortar la faena. Brinda el cuarto a toda su cuadrilla y equipo. El toro acude de lejos, repite. Manuel hace el esfuerzo, la faena tiene riesgo y emoción. Mata con habilidad: dos orejas (el primero que lo logra, en la Feria) y vuelta al ruedo al toro

Dejan sin picar al segundo. El Fandi lancea vistoso; pone banderillas fáciles, espectaculares. Brinda a El Cid. En la primera serie, metido en tablas (¿por qué?), recibe un pitonazo en la rodilla. El trasteo, acelerado, suscita cierta división. Entrando de muy lejos –un vicio actual– pincha, antes de la estocada. En el quinto, quita por zapopinas; se luce en los pares de la moviola y del violín. Liga dos tandas de rodillas a un toro que hace «el avión»; cuando se para, la faena decae. Se vuelca, al matar: oreja