Política

No están todos

Pese a presentarse diferentes proyectos de ley para regular esta situación, tenemos que para este sábado y domingo, por una falta de voluntad política del Ejecutivo, no llegarán los votos de esas 13 mil personas. En términos demográficos, es como si dijéramos que no se contarán los votos de las personas que viven en comunas como Mejillones (13.467 habitantes ) o El Tabo (13.286 habitantes )

Pese a presentarse diferentes proyectos de ley para regular esta situación, tenemos que para este sábado y domingo, por una falta de voluntad política del Ejecutivo, no llegarán los votos de esas 13 mil personas. En términos demográficos, es como si dijéramos que no se contarán los votos de las personas que viven en comunas como Mejillones (13.467 habitantes ) o El Tabo (13.286 habitantes ). Compartir Twittear Compartir Imprimir Enviar por mail Rectificar

Este fin de semana se nos viene el puntapié inicial de un proceso histórico, donde –después de más de cuarenta años– tendremos la oportunidad de elegir a los(as) constituyentes que, a través de un proceso de discusión y deliberación democrático, determinarán las principales reglas de convivencia para nuestro país y redactarán una nueva Constitución. Este proceso histórico nace de un descontento y desencanto por la institucionalidad actual, abriéndonos las puertas para repensar nuestra democracia y nuestro país, acogiendo los puntos de vista de todas y todos, o más bien de casi todos.

Este sábado y domingo, cerca de 13 mil personas privadas de libertad no podrán ejercer su derecho a sufragio, pese a tener sus derechos políticos vigentes. La verdad es que han tenido estos derechos vigentes los últimos cuarenta años también, sin embargo, han sido sistemáticamente excluidos(as) de los diferentes procesos democráticos, bajo la justificación de no encontrar un mecanismo idóneo para llevar a cabo esta tarea.

Mecanismos hay muchos. En Costa Rica se traslada a los internos a sus respectivos centros de votación. Debido a nuestras particularidades geográficas, desde la sociedad civil, abiertos(as) a las diferentes alternativas, sugerimos que se armaran mesas dentro de los recintos penitenciarios, como lo han hecho en Argentina o en Ecuador.

En este proceso constituyente tenemos que ser conscientes de que nos enfrentamos a la posibilidad histórica de pensar qué democracia es la que queremos tener. Por primera vez tendremos una Constitución ciudadana, elaborada con paridad de género, la incorporación de pueblos originarios, la posibilidad de candidatos y candidatas independientes. Sin embargo, para esta ocasión estamos casi todos y todas, solo nos faltan los presos y las presas.

El Ministerio de Justicia, a través de un informe en que revisaron las diversas alternativas, se inclinó por la posibilidad de que las personas privadas de libertad votaran a través de cartas (voto postal), mecanismo que es utilizado en países como España. El Servel, por su parte, se abrió a la posibilidad utilizar urnas móviles, tal y como lo estaban estudiando para las personas hospitalizadas y adultos mayores en el contexto de la crisis sanitaria.

Pese a presentarse diferentes proyectos de ley para regular esta situación, tenemos que para este sábado y domingo, por una falta de voluntad política del Ejecutivo, no llegarán los votos de esas 13 mil personas. En términos demográficos, es como si dijéramos que no se contarán los votos de las personas que viven en comunas como Mejillones (13.467 habitantes ) o El Tabo (13.286 habitantes ).

La pérdida de derechos políticos es una medida totalmente contradictoria contra cualquier fin resocializador de la pena, es profundamente discriminatoria y presenta un costo enorme para nuestra democracia.

En este proceso constituyente tenemos que ser conscientes de que nos enfrentamos a la posibilidad histórica de pensar qué democracia es la que queremos tener. Por primera vez tendremos una Constitución ciudadana, elaborada con paridad de género, la incorporación de pueblos originarios, la posibilidad de candidatos y candidatas independientes. Sin embargo, para esta ocasión estamos casi todos y todas, solo nos faltan los presos y las presas.

El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador .